Semana Mundial de la Lactancia Materna

Del 1 al 7 de agosto se lleva adelante la Semana de la Lactancia Materna en más de 170 países del mundo y cuenta con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, el UNICEF, y muchos ministerios de salud y asociados de la sociedad civil. Esto tiene el objetivo de fomentar esta práctica y mejorar la salud de los bebés. Este año, el lema es “Amamantar y trabajar: hagamos que sea posible”. Ofrecerá la oportunidad estratégica de defender los derechos de maternidad esenciales que promueven la lactancia materna: la licencia de maternidad durante un mínimo de 18 semanas, y preferiblemente más de 6 meses, y un espacio en el lugar de trabajo para amamantar posteriormente. 

La lactancia materna es beneficiosa tanto para el bebé como para la mujer que amamanta. La leche humana es la mejor forma de aportar al bebé todos los nutrientes que necesita para un crecimiento saludable y para combatir la malnutrición infantil. A través de la leche de la mamá, el bebé se alimenta e hidrata y recibe defensas que le protegen de muchas enfermedades. A su vez, la lactancia brinda una oportunidad de reforzar el vínculo afectivo amoroso, a través de palabras, miradas, caricias, arrullos y juegos, fundamentales para el desarrollo.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida (sin incluir agua, jugos o infusiones, ni alimentos). Luego, comenzar a incorporar progresivamente alimentos apropiados para la edad, manteniendo la lactancia hasta los dos años o más. La lactancia materna mejora la salud de los bebés y sus madres. 

Desde la Fundación Nutrir la Esperanza destacamos la importancia de este gran alimento y el impacto positivo que genera en la alimentación infantil y en la salud materna. Es necesario crear entornos propicios para la lactancia tanto para la mamá como para el bebé; que se inicie la lactancia materna dentro de la hora siguiente al nacimiento y que la misma continúe después de los seis meses junto con alimentos complementarios nutricionalmente adecuados y seguros, hasta los dos años de edad o más.

En Nutrir La Esperanza trabajamos incansablemente para construir infancias sanas y nutridas. 


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