Si bien estamos viviendo días atípicos respecto a las temperaturas, el calor ya está entre nosotros y por eso debemos cuidar la salud de los y las peques.
El sol es una fuente de energía necesaria para la vida. Es indispensable para la síntesis de la vitamina D, que permite la absorción de calcio y mantiene los huesos fuertes. Pero, al mismo tiempo, el sol puede producir daños irreversibles si al exponerse a él no se toman las medidas protectoras adecuadas.
Durante el verano es muy importante cuidarnos del sol y del calor. Niños y ancianos son más vulnerables, por lo que tenemos que prestar más atención y tener en cuenta los siguientes concejos:
- Evitar la exposición solar entre las 10 y 16 horas.
- Usar ropa de colores claros que cubran brazos y piernas
- Usar gorras o sombreros.
- Usar protector solar: no en menores de 6 meses. A partir de los 6 meses aplicar media hora antes de la exposición solar, factor (FPS) 50 o mayor y reaplicar cada 2 horas.
IMPORTANTE: Si también vas a usar repelente: primero colocar protector solar y luego el repelente.
Consumir abundante líquido y evitar la actividad física en horarios de alta radiación solar.
Los niños y las niñas menores de un año nunca deben ser expuestos directamente al sol y, cuando tienen 2 o 3 años, sus padres deben extremar todas las medidas de fotoprotección.
Es fundamental que como adultos/as, concienticemos a los pequeños y las pequeñas con el ejemplo.


